¿Qué haces en tu día de recuperación?

Seguro que si sigues un plan de entrenamiento, una rutina o una planificación pautada por tu entrenador personal o preparador físico, al menos un día a la semana tienes eso de «descanso» o «día de recuperación». Entonces ¿ese día no haces nada? Es una opción, sí, pero si realmente quieres utilizar ese día para favorecer una buena recuperación a nivel muscular y mental y poder encarar los siguientes entrenamientos con energías renovadas, voy a darte algunos consejos que puedes llevar a la práctica.

Ah! Y si no contemplas la opción de descanso ningún día de la semana, lee con atención este post.

Pero antes de entrar en materia veamos qué es el Principio de Recuperación y porqué es tan importante respetarlo a la hora de planificar el entrenamiento.

El principio de recuperación indica que las personas necesitan un periodo de descanso entre estímulos para darle tiempo al cuerpo de recuperar el equilibrio, que los músculos descansen, se produzcan adaptaciones y se obtengan los máximos beneficios posibles del entrenamiento físico.

La falta de descanso o el descanso insuficiente pueden provocar lesiones, mal funcionamiento del sistema inmune, fatiga crónica, alteraciones del sueño, pérdida del apetito, ansiedad y estados anímicos negativos entre otros. La recuperación durante el periodo de descanso restaura los niveles de hidratación y reservas energéticas del organismo, repara la estructura de las fibras musculares y elimina las sustancias de desecho de los procesos metabólicos. También ayuda a reducir el estrés resultante del esfuerzo y otras actividades realizadas.

Son muchas las estrategias que podemos utilizar para favorecer la recuperación, como por ejemplo: alimentación, fisioterapia, psicología, sueño… pero la que vamos a abordar desde este post es la relacionada con el entrenamiento. Veamos cómo.

Evidentemente, si lo que pretendemos es dar al organismo un tiempo de recuperación la carga a aplicar será baja y nos centraremos en dos aspectos: la movilidad articular y el foam roller.

  • Movilidad articular. Mantener un amplio rango de movimiento de nuestras articulaciones, tanto en estático como en dinámico, no solo nos hará más saludables en nuestro día a día, sino que además puede mejorar nuestro rendimiento deportivo y prevenir la aparición de posibles lesiones o patologías.
  • Foam roller. Nos ofrece la posibilidad de realizar un automasaje similar al que nos proporcionaría un fisioterapeuta (evidentemente, salvando las distancias). Beneficios del foam roller:
    • Mejora la circulación.
    • Aumenta la movilidad articular y la flexibilidad.
    • Evita contracturas musculares.
    • Libera tensión muscular y sobrecargas.
    • Reduce el estrés y la fatiga muscular.

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